home Hallazgos, Volumen 2 - Número 2 [2.2-4] Los ecuatorianos abrazaron su patria en la avenida de Mayo | José Accini

[2.2-4] Los ecuatorianos abrazaron su patria en la avenida de Mayo | José Accini

La convocatoria en Plaza de Mayo se hizo vía Internet

Desde las 11:00 hasta las 18:00, más de 10.000 visitantes se dieron cita para celebrar su cultura. Conciertos, artesanías y platos típicos llenaron el lugar.

“Si tu mueres primero, yo te prometo, escribiré la historia de nuestro amor…” La historia de amor de los ecuatorianos por su patria se derrama sobre la avenida de Mayo al son de la canción de Julio Jaramillo, Nuestro Juramento. Miles de extranjeros encuentran acogida en la ciudad de Buenos Aires, pero hoy, por esta ocasión, hallan también un hogar. Santiago Herrera, quiteño de cepa de la sierra ecuatoriana, agarra firmemente su plato de guatita, como si fuera un pasaje de regreso a casa. “Hasta lo que estoy aquí va muy bien, se puede aprovechar todo lo que es las comidas y la cultura de nuestro país”.

Han pasado unas dos horas luego del almuerzo. David Samaniego, vendedor de mote pillo, comida típica de Cuenca, empieza a guardar su comida. “Nos enteramos del evento, bueno, realmente, a través de la embajada ecuatoriana, a la cual estamos pendientes de todas las noticias que hay”. A pesar de la distancia que los separa de su país, los ecuatorianos, sea costa, sierra u oriente (las regiones en las que se divide Ecuador) muestran interés por la realidad nacional, probablemente esperando la oportunidad para volver. La canción de J.J., que hace rato ha terminado ya, vuelve a sonar en mi cabeza. “Hemos jurado amarnos hasta la muerte…”

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Ciertamente, los ecuatorianos son de naturaleza nostálgica. Basta con ver el éxito de todos los stands para darse cuenta de ello. Llevan recuerdos de todo tipo a casa: artesanías, como pulseras y pantalones de Yaguachi, y masivos pedidos de comida para llevar… ceviche, colada morada, seco de gallina. “De todito”, como diría el guayaquileño medio. Recuerdo Nuestro Juramento cuando la gente corea las canciones más animadas: “Y que todos se enteren de tu querer…” Algunos se paran para bailar, mientras otros, como es de esperarse en un domingo por la tarde, se marchan a sus hogares llevando consigo las banderas ecuatorianas.

El Gobierno de Buenos Aires dio en el clavo con esta celebración. La organizadora del evento, Carolina Pepper, mira con una sonrisa de suficiencia los rostros alegres que aún siguen en la plaza a la hora del té. “Me parece que es una cosa que, sí o sí tiene que estar, no puede ser que viva gente de tantas nacionalidades sin que se conozcan un poco. Esto ayuda para la convivencia en general”. Carolina señala detrás mío y doy la vuelta justo a tiempo para esquivar el golpe de una bandera ecuatoriana. “Y si los muertos aman, después de muertos amarnos más”.

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