home Hallazgos, Volumen 4 - Número 4 [4.4-8] El poder de la información en las masas a la perspectiva de la comunicación masiva: la película “The Network” | María José Manzaba

[4.4-8] El poder de la información en las masas a la perspectiva de la comunicación masiva: la película “The Network” | María José Manzaba

Por María José Manzaba

El manejo de la información en la sociedad sin duda se debe tratar de manera responsable. Transmitirla genera un grado de poder al que la conoce y, para que llegue a las masas, debe atravesar una serie de criterios como se explica a continuación: “Lo que hace el director o el redactor-jefe… es decidir si aproximar o rechazar determinados relatos noticiosos o reportajes de entre la avalancha que le proporcionan los teletipos de las agencias de prensa” (Valbuena, 1997, p. 4). Entonces, se entiende que a los individuos se les comunica solo lo que es necesario respecto a lo que es público y beneficioso; es decir, se controla la información.

Las personas son básicamente dependientes de la fuente de información autoritaria en la que creen con fidelidad ya que los individuos comparten creencias generales que contribuyen, de cierta manera, a cumplir el objetivo de quien transmite el mensaje o, dicho de otra manera: “las creencias primitivas influyen de tal manera que una mente dogmática ve el mundo o las situaciones que vive como amenazantes. Por eso, las personas dogmáticas, a pesar de su aparente firmeza, tienen inseguridad vital. Huyen hacia adelante” (Valbuena, 1997, p. 13). Por esta razón, las masas son influenciadas por la persona que tiene el dominio, el cual ejerce su poder sobre ellos sin complicaciones.

La única manera de no estar bajo el control de la autoridad que maneja la información es estar bajo un sistema de mente abierta. En esta, de cierta forma, el individuo tiene autonomía para cuestionar lo que le impone el dominante. Confía sin dudar en el razonamiento propio para cuestionar y seleccionar lo que se le presenta.

El manejo de la información, sin duda, se realiza al antojo del que la posee. En su texto Valbuena, Teoría general de la información, evidencia con el ejemplo del episodio de “el discurso televisado”. Allá se puede comprender cómo se puede manipular a las masas y lograr que reaccionen a una cuestión que se exponga a través de la amabilidad y persuasión.

En el texto de McQuail, “De la masa a las perspectivas de la comunicación de masas”, dicho comunicólogo nos explica que las masas, si bien es cierto, son un gran número de individuos, estos pueden ser vistos como negativos y positivos según el pensamiento social, ya que clasifican a las personas como populares o incultas, ante los cultos y razonables. Un concepto que da el autor es el siguiente: “masa como agregado en el que la individualidad se pierde” (1987, p. 2). Se entiende que el sujeto, al pertenecer a la masa, se acopla a un bien común o ideal.

Otro concepto que se debe analizar es el de colectividad, noción que se puede entender en tres palabras: grupo, multitud y público. Cada una se diferencia por la forma de interacción que se da en su seno, cómo se conforman los públicos, el motivo de interés que les mueve y el nivel de conciencia. Aquí se destaca, por el último punto, el grupo, el cual tiene claros sus objetivos y no es pasajero cumplir su propósito. Sin duda las masas influyen demasiado puesto que estas tienen un alto grado de manipulación hacia los individuos, porque estos pierden su capacidad crítica y su auto-conciencia al ser sometidos.

Para lograr esto los mass media tienen un manejo estandarizado de la información, el cual es difundido a las masas y estas son influenciadas de manera rápida. Existen modos de comunicación que realizan su trabajo y estos son: modo imperativo, modo de servicio y el modo asociativo. Estos tienen sus propios métodos para captar la atención los individuos.

La cultura de masas, según McQuail, en su connotación más amplia, es “remitir a las preferencias culturales de los ‘no-cultivados’ o no discriminantes. Sin embargo… su uso soviético (‘cultura de masas’), puede tener una razón positiva ya que las masas pueden ser vistas como la fuente o el agente del progresivo cambio social” (1987, p. 5). Además, manifiesta que la cultura está divida en: alta cultura o high culture, para la sociedad de élite, y la cultura folk o la que viene del pueblo. La producción masiva de la cultura es la que permitió que esta sea del alcance de todos sin diferenciar estos rangos.

Respecto a los media, estos: “no pueden tener otro propósito más directo que atraer la atención y alcanzar a aquellos que atraen con cualquier mensaje que se transmita por el canal” (McQuail, 1987, p. 11). Lo importante, sin duda, es captar audiencia.

En el filme de Sidney Lumet, The Network (1976), se demuestra cómo un medio de comunicación televisivo, mediante su informativo emitido y retransmitido en diversas emisoras, ejerce un dominio en la audiencia que ve a Howard Beales, hasta ser convertida en una masa funcional al deseo de quienes están detrás de los intereses del monopolio que domina el canal. Recordemos que la monotonía aburre a las personas; en este contexto, si bien es cierto Howard iba a ser despedido, por su desesperación y la triste vida que llevaba, decide anunciar su suicido inesperadamente. Es en este momento que la audiencia empieza a incrementar su atención a las emisiones del canal de televisión por lo que el presentador aprovecha para decir lo que piensa y lo que siente; esto captura la atención de la gente y le hace despertar sus frustraciones y sus ansiedades; de este modo, la audiencia crece rápidamente, apuntalado por el hecho que la cadena también aprovecha la situación para subir sus niveles de rating. Pronto el presentador se convierte en una especie de vocero de la nación; a los directivos no les parece importar lo que hace Howard y le permiten seguir al aire por los niveles grandes de audiencia que desean tener. Se nota su influencia y su poder cuando invita a la gente a levantarse y gritar por sus ventanas: “estoy más que harto y no quiero seguir soportándolo” (Lumet, 1976)

Los individuos hacen lo que ordena Howard al parecer de manera inconsciente; son manipulados y hacen lo que este individuo les dice. En un programa, luego de la reestructuración del canal, decide hablar de cómo los medios influyen y ejercen su poder; de manera sencilla expone: “Menos del 3% de la población leen libros, menos del 15% el periódico” (Lumet, 1976). En otras palabras, afirma que las personas creen todo lo que ofrece la TV y, sin duda, está en lo cierto. En la actualidad muchas personas están limitadas de tiempo y, por el trabajo o las diversas actividades que realizan, confían la gran mayoría seriamente en la TV, la radio y, últimamente, en las redes sociales.

Muchas veces una noticia es anunciada primero en la red y luego en los medios tradicionales y aquí es donde el grado de crítica de los públicos debe discernir y no creer todo el contenido que les ofrecen. En la película de Lumet se prueba que las personas se vuelven masas que hacen y aceptan sin dudar lo que les manifiestan. De cierta manera las masas son manipuladas por algún tipo de autoridad, pero se deben dar cuenta que son dominados para cumplir o llevar a cabo los fines que les brindan las fuentes que consideran “confiables”.

Ahora entonces se comprende que el poder que ejerce la comunicación es grande, significativo y está dirigido a las masas para ejercer influencia sobre estas. Al parecer la mayoría de los individuos ha perdido su autonomía y capacidad crítica ante lo que le expone la autoridad. Esto es, desde ya, un tanto peligroso, ya que las personas no disciernen lo que les transmiten. Por ende, si existe una dominación con fines malignos se podrá manipularlos fácilmente y cumplir con determinados objetivos. Sin duda, el manejo de la información debe ser responsable y no alterada para satisfacer fines personales, porque crearía un caos colectivo inmenso. Sería conveniente que, como receptores, se mantenga una posición abierta ante lo que informan los medios de comunicación y emitir un criterio propio ante lo que se consume diariamente.

Además, no debería ser un fin supremo que se anteponga a la gente queriendo obtener una audiencia masiva, ya que esto es lo que hace que se pierda la objetividad y la veracidad solo por mantener altos niveles de audiencia. Visto de esta manera los que tratan la información pierden sus escrúpulos solo por ser lo más top en el rating de sus emisiones. Por lo tanto, se puede concluir que la información, si cae en manos erróneas, creará alboroto e incluso guerras.

Referencias

Lumet, S. (Dirección). (1976). The Network [Película].

McQuail, D. (2 de octubre de 1987). De la masa a las perspectivas de la comunicación de masas. Obtenido de http://www.periodismo.uchile.cl/talleres/teoriacomunicacion/archivos/mcquail.pdf

Valbuena, F. (1997). Teoría General de la Información. Madrid: Universidad Complutense.


(Foto de portada de artículo de Minority95. Tomada de:  https://minority95.deviantart.com/art/The-Network-wallpaper-168450438 )

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *