home Lenguas hemisféricas, Volumen 4 - Número 2 [4.2-11] Mucho gusto, soy David Robert Jones | Alfredo Stornaiolo

[4.2-11] Mucho gusto, soy David Robert Jones | Alfredo Stornaiolo

Por Alfredo Stornaiolo

 

Nací en 1947 en Brixton, un distrito sureño de una Londres de posguerra cuyo gobierno laborista empezaba a instituir el welfare state y cuya sociedad cocinaba ya la explosión cultural sesentera de libertad y creatividad. Entre mi papá comunicador y mi mamá camarera decidieron que me llamaría David Robert Jones.

De adolescente me enganché al jazz y aprendí a tocar el saxofón. Pertenecí a algunas bandas y todo iba bien hasta que por un lío de faldas me peleé con mi amigo George Underwood y se me lastimó mi pupila izquierda. Desde entonces, mis ojos parecen ser de diferente color. Después me enteré que el vocalista de los Monkees también se llamaba David Jones y decidí cambiar mi apellido.

Ya en los años sesenta, y cada vez más peleado con el sistema, me uní a la subcultura mod y entré al mundo del rock and roll con ideas pop, folk y R&B, influenciado por Bob Dylan, The Beatles y una que otra religión oriental. También admiraba al escritor beat William Burroughs y usé su método cut up para escribir muchas de mis letras, lo hacía a mano con la técnica de collages.

En 1968 vi la película 2001: A Space Oyissey de Kubrik y me llegó tanto que un año después en mi disco Space oddity me convertí en el mayor Tom y me perdí en el espacio. Al empezar los años setenta me vestí de mujer para la portada del LP The Man who sold the World y literalmente fui el hombre que vendió el mundo, pero durante ese año también produje el álbum Honky Dory con los temas Changes y Life on Mars. Es obvio que decidí cambiar y empezar a transformarme en extraterrestre, metamorfosis que completé en 1972 al personificar a Starman y Ziggy Stardust en el disco Ziggy Stardust and the Spiders from Mars. De extraterrestre pasé a ser parte del glam rock y en 1973 inventé esa famosa imagen de la portada de Aladdin Sane; me di el gusto de escribir una canción homenaje al gran poeta rebelde Jean Genet –Jean Genie– y me pasé un poco al lado oscuro de la luna al interpretar See Emily play de Syd Barrett en el álbum Pin Ups.

En 1974 hice un álbum conceptual llamado Diamond Dogs y fui doblemente rebelde con Rebel rebel. Un año después hice música tipo plastic soul con Young Americans y Fame y di el salto hacia el funk music y creo que di en el clavo con el tema espiritual Wild is the wind del álbum Station to Station. Ya en 1977 lancé el disco Heroes –tal vez techno– y me transformé en héroe por un día con un tema sobre alcoholismo. Estos años 70 fueron posiblemente en los que más trascendí, justamente cuando se desintegraba el Estado de Bienestar y surgía un nuevo individualismo de la mano del thatcherismo que llegaba al poder, es decir, cuando el capitalismo global escapaba del control político.

A fines de los setenta todavía hacía música techno, y en 1980 con el álbum Scary Monsters me expresé política y románticamente en simultáneo: Fashion y Ashes to ashes preparan el camino a Under pressure de 1982, cuando canté bajo presión con Freddie Mercury y creo que no desentoné haciendo dúo con el más grande. Un año después entré al disco music y produje posiblemente el mejor álbum dentro de ese género musical: Let´s dance, China Girl y Modern Love así lo evidencian. Entre 1984 y 1992 hice solamente dos discos, y de música simplona, silly dirían algunos. Pero en 1993 retomé la buena onda con un homenaje a la música negra e hice soul, jazz y hip-hop en el álbum Black Tie White Noise. En 1995, creí que ya era hora de otro álbum conceptual, el vanguardista Outside. Y, para cerrar el siglo veinte, en plena era de internet, hice canciones diferentes, instrumentales e incluso fui cantautor, tal como estaba de moda.

Empecé el siglo veintiuno con Heathen, un álbum lleno de rock puro y duro, Reality también es un disco de rock, pero con algo de free jazz. Parecía que todo estaba bien, pero en el 2004 sufrí un primer infarto cardíaco y tuve que someterme a una cirugía en la que me colocaron tres bypass. Caí en una profunda depresión y visualicé el final de mi vida, no produje nada durante una década hasta que en el 2013 con el disco The Next Day quise regresar, pero ya no había nada que hacer, el final estaba cerca. Es más, había sufrido otros cinco infartos y parecía que había un cáncer por ahí.

Cuando ya estaba a punto de morir decidí hacer lo último. En enero del 2016, pocos días antes de mi muerte, salió Blackstar, un disco en el que canto con rabia contra un infarto que me había transformado en una estrella negra. Me muestro agonizante y muerto, pero finalmente resucito como Lazarus.

¿Hombre o mujer, heterosexual, bisexual u homosexual, terrestre o extraterrestre, andrógeno, excéntrico, misántropo? Todo y nada. Alguna vez salí del clóset, pero siempre lo hice, y de varios clósets. A veces me gustaba el ruido y me encantaba mostrarme de todas las formas posibles, pero otras veces odiaba la sociedad actual y prefería vivir aislado, en mi mundo especial, único, alejado de todo.

Así fui y así soy.


(Fotos de portada de artículo de tomada de: https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/espectaculos/22/david-bowie-supo-como-despedirse-con-blackstar | http://videos.elmundo.es/v/0_n0lhtc6k-cinco-temazos-de-david-bowie-que-nunca-olvidaras?count=0 | https://hipertextual.com/2018/01/david-bowie-ojos-anisocoria . Edición: Belén Loaiza )

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