home Geometría infinita, Volumen 4 - Número 3 [4.3-16] La comunidad musulmana en la Carita de Dios | Joselyn Chora y Ricardo Porras

[4.3-16] La comunidad musulmana en la Carita de Dios | Joselyn Chora y Ricardo Porras

Por Joselyn Chora y Ricardo Porras

 

La vida cotidiana de la comunidad islámica que vive en desafío ante los estereotipos del terrorismo.

“El islam es un modo de vida, no es solo rezar, te indica cómo vivir”, declara Javier Cabrera, miembro de la comunidad musulmana del Ecuador. Javier asiste todos los viernes a la mezquita Khalid Ibnel-Waleed, ubicada en la avenida de los Shyris. Junto a él se reúnen cerca de cien personas. “El Islam es una guía, una luz, una forma de encontrar paz”, dice, a su vez, Eduardo Espinel, otro ecuatoriano que también profesa el islam como su religión. Estas declaraciones muestran una visión muy distinta a los modelos mediáticos que se generalizan sobre los musulmanes. En estos últimos años, su imagen ha sido afectada debido al extremismo de grupos radicales como ISIS.

La filiación religiosa al islam en Ecuador es de menos del 5,9%, según datos del Instituto de Censos y Estadísticas del Ecuador (INEC). Dentro de Quito, esta comunidad está conformada, en su mayoría, por migrantes de Medio Oriente, aunque también cuenta con fieles nacionales y latinoamericanos. Gran parte de los extranjeros son árabes o persas. Este grupo humano, sin embargo, ha crecido considerablemente en los últimos 15 años. En el distrito Metropolitano de Quito existía solo una mezquita, actualmente ya son más de tres.

Entre especias, alfombras y humo, la mayoría de migrantes musulmanes se sustentan económicamente en la ciudad, con negocios de comida rápida y oriental. El tradicional shawarma es ya muy popular en la urbe, así como también las pipas árabes, aunque existen aquellos que se dedican a las telas, a la importación de productos orientales y otras actividades. “La gente aquí es buena, no hay tanto racismo como en Europa”, comenta Hamit de Pashandi, un iraní con nacionalidad ecuatoriana que se siente muy acogido en el país. “Estoy en el Ecuador hace 14 años con mi esposa. Me gusta mucho, los paisajes son muy bellos. Bueno, aunque uno siempre extraña a toda la familia que está en Irán”. Hace un año que Hamit puso un puesto de shawarmas y, a pesar de ser una persona que no gusta de la política, ha visto varios aciertos y otros grandes errores del gobierno, como las medidas que ha tomado con los impuestos que le molestan porque “son demasiados”. Igualmente, el persa Omid Banaei tiene un negocio de importaciones y comidas de Medio Oriente cerca de la Plaza Argentina. Omid se dedica, entre otras cosas, a preparar conservas, dulces y carne halal, que es la permitida por la sharia o ley islámica. Esta carne se caracteriza por no tener sangre y por ser obtenida sin maltrato animal. A pesar de que Omid se rige por la ley islámica en la comida, le parece que hay cosas de tono fanático en la religión del profeta Mahoma. “En mi país hace más o menos 35 años, el gobierno es muy fanático, las mujeres no son libres de usar la vestimenta que gusten, deben usar la jilbab sino no pueden salir (…) incluso las extranjeras lo deben usar”, dice el persa, refiriéndose al velo que deben utilizar en todo momento las mujeres musulmanas.

Entre las cosas que son más difíciles para Javier Cabrera para ser agareno, es la restricción de comer cerdo, ya que una buena parte de la comida tradicional ecuatoriana está hecha de porcino el cual no es aceptado por la sharia. “En Latinoamérica la cultura de Medio Oriente sí choca, sí hay un impacto, solo se espera que haya tolerancia y comprensión”, acota Espinel a las declaraciones de Cabrera. Otras tradiciones de la comunidad mahometana son las celebraciones mayores, por ejemplo, después del mes de Ramadán, la peregrinación a la Meca y la dedicación a los viernes; a su vez, también están las celebraciones menores como el nacimiento de Mahoma y el Año Nuevo. “El Islam es una religión de paz, no obliga a las personas a creer (…) y tiene respeto a las demás religiones”, finaliza Cabrera. El problema está en que, a partir de distintas interpretaciones del Corán, el libro sagrado según los agarenos, han nacido otras denominaciones musulmanas.

Así el islam tiene varias corrientes o denominaciones. Esto es un punto clave para analizar la religión mahometana. “El mundo del islam tampoco es homogéneo, no es cuestión de simplemente quedarse en sus dos grandes divisiones que son el Sunismo y el Chiismo. Tenemos también al Jarichismo que es una corriente minoritaria. Dentro del Sunismo tenemos cuatro escuelas de interpretación Coránica, una de estas escuelas de interpretación coránica es el Hambalismo, que es una escuela de interpretación muy rigurosa que actualmente la vemos representada en algunos regímenes que consideramos muy cerrados como es el caso de Arabia Saudita. Dentro de esta escuela podemos situar a ISIS, esto quiere decir que ISIS representa a una rama extrema de una escuela muy conservadora del islam, por esto no representa a la universalidad de los musulmanes. Estas diferencias muchas veces no son comprendidas desde el mundo Occidental y ponemos todo en el mismo saco, lo que ha significado una demonización de todo el aspecto islámico del cual siempre ha habido una comprensión muy limitada en el Occidente”, analiza y recalca Daniel Crespo, historiador y especialista en estudios medievales, además profesor de la Universidad de Los Hemisferios.

Crespo menciona tres aspectos para explicar el comportamiento violento de ISIS. “El primero es por marketing; al actuar de esta manera, tiene un enorme impacto mediático, ese impacto mediático impresiona a muchos jóvenes que pueden ser migrantes de primera, de segunda generación en países occidentales o dentro del mismo Medio Oriente que, ante un sentimiento de alienación, de pérdida de identidad, ven en algo tan fuerte una posibilidad de fortalecer su identidad. Entonces, [utilizar la violencia] ha tenido un gran impacto proselitista para convocar nuevos miembros. Segundo, tiene un aspecto militar, porque una táctica de terror tan impresionante muchas veces evita el combate directo (…). Tercero, esto responde mucho a esa visión radical que tienen [ISIS] del islam una visión de intolerancia casi absoluta frente al fiel, frente al apóstata”.

Otra razón por la que existen musulmanes radicales es por los antecedentes históricos: “Estados Unidos apoyó a los terroristas sin saberlo. Fue un error estratégico porque, esto preparó el terreno para el surgimiento de ISIS; hay muchos grupos [terroristas] aparte de ellos. Ahora se vive las consecuencias”, explica Maciar Raja, ciudadano iraní que reside en Ecuador y es profesor de Historia de la Universidad de Los Hemisferios. De los conflictos entre la Unión Soviética y Estados Unidos en la Guerra Fría, con sus implicaciones en Afganistán, nació la potencia que tiene ISIS en tácticas militares. “El terrorismo que hoy conocemos se formó ahí. Después el mismo país [Afganistán] trato de combatir ese terrorismo. Pero ese pensamiento retrógrado ya existía. Estados Unidos les dio la oportunidad de propagar ese pensamiento nihilista”.


Ante esta realidad, José Viltres, de nacionalidad cubana, y miembro de la mezquita suniita de La Carolina, afirma que los verdaderos musulmanes no tienen ninguna vinculación con los terroristas: “El líder de ISIS se autoproclamó como califa. Además, existen investigaciones que muestran que él no ha estudiado en ninguna universidad islámica”. Explica también que ninguna de las actividades que practica ISIS, que son atroces, como la matanza de muchos cristianos en sus casas o iglesias, no son parte de la tradición ortodoxa del islam. Viltres cita al Corán para argumentar su posición: “Alah dice: Matar a una persona injustificadamente ante mí es como haber matado a toda la humanidad”. “A nosotros nos avergüenza escuchar esas cosas. (…) Los musulmanes no somos terroristas” agrega. El Doctor Juan Suquillo director del Centro Islámico Suní del Ecuador, ya había definido el pensamiento de la comunidad islámica nacional en el discurso de repudio ante el atentado de París, el 13 de noviembre de 2015: “En nombre de la comunidad musulmana de Ecuador que represento en el país, jamás comulgaremos con ningún individuo u organización que fomente el terror, y apoyaremos los esfuerzos mundiales y locales para erradicar este mal. Buscando soluciones más comprometidas, más profundas, basadas en el respeto irrestricto a los derechos humanos, al diálogo pacífico, educación acorde, y con la corporación mancomunada como una herramienta de la gran comunidad humana, a la que todos pertenecemos”. A su vez, el director de la mezquita chiita del Ecuador, Alih Mohammedi en su momento recomendó un espíritu crítico ante las situaciones que se viven en el mundo árabe: “Tengan confianza en investigaciones personales, no solo en lo que oyen o ven en las películas de Hollywood o en los medios de comunicación (…) No todo en medio oriente es guerra. (…) En todo el mundo hay personas buenas o malas”, comentó en su tiempo en entrevista personal desde el Centro de Cooperación Irán-Ecuador (CCIE), ubicado en la avenida Mañosca; es allá donde los chiitas se dedican a hablar con las personas sobre la verdad del islam.

El desafío por erradicar esta marcada imagen hacia los musulmanes se presenta todos los días para los mahometanos de la mitad del mundo, quienes, a pesar de todo, se sienten acogidos en la ciudad: “La gente es muy generosa, las personas del Ecuador son muy amables y tienen un país hermoso”, finaliza Alih Mohammedi antes de retirarse a rezar una de las cinco oraciones que hacen los agarenos todos los días, en dirección a la Meca.


(Foto de portada de artículo de Rudolf Langer. Tomada de: https://pixabay.com/es/oraci%C3%B3n-islam-ir%C3%A1n-musulm%C3%A1n-1008385/)

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