home Lenguas hemisféricas, Volumen 4 - Número 3 [4.3-14] Literatura, un enigma sin completar | Esteban Echanique

[4.3-14] Literatura, un enigma sin completar | Esteban Echanique

Por Esteban Echanique

 

La literatura durante mucho tiempo ha logrado tener un grado de respeto por la población. Entender la teoría literaria es mucho más compleja que lo que se puede llegar a pensar. El significado intrínseco de la literatura en su máxima expresión es bastante difícil de describir, puesto que conlleva varios elementos que modifican su esencia. Esa esencia especial es la que separa la literatura de cualquier texto común y vulgar. Ahora bien, muchos autores tienen su propia definición de eso que es especial y que hace diferenciar una obra literaria a un texto común y corriente. Por ejemplo, para Terry Eagleton en Una introducción a la teoría literaria, la literatura lleva el lenguaje común y ordinario usado mayormente, pese a un máximo grado de expresividad, poniéndolo como algo especial generando que el idioma en que está escrito se torne en raro, donde aquella rareza hace lo escrito en arte. Es decir, se puede decir que la literatura se convierte en Arte. Por su parte, Jonathan Culler en Una introducción a la teoría literaria, plantea al significado de la literatura como un enigma, pues su teoría sobre lo que en realidad es literatura se basa en el contexto en que la obra está escrita. Aquel concluye que el significado de literatura no puede ser lineal o única, sino que depende de varios factores históricos, políticos o culturales que deciden si es literatura o no.

Partiendo de los planteamientos definidos por Eagleton, la literatura ha logrado convencer de que el lenguaje común y popular puede llegar a elevarse a un nivel de expresividad estética o artística mayor. Es decir, que la literatura es imaginación. Esta definición puede resultar un tanto subjetiva, porque el lenguaje común también puede resultar bastante expresivo e imaginativo. Si bien la literatura usa herramientas y palabras muy alejadas a lo que en realidad estamos acostumbrados, no deja de ser un tanto exclusivo para cierto grupo de personas. También puede ser literatura un texto que se erija como algo simple, sencillo y efectivo. No puede tener un significado tan lineal la literatura para todas las personas, ya que el nivel de educación de cada una varía. Es decir, para una persona que está empezando a salir de las nieblas del analfabetismo, si le ponemos de golpe a leer una obra literaria de lenguaje complejo seguramente no lo va a considerar como una obra literaria para disfrutarla. En cambio, si esta misma persona lee un cuento con lenguaje simple, directo y efectivo, lo va a considerar más una obra literaria. Si es que nos basamos en la subjetividad para teorizar la literatura no hacemos más que eso teorizar, por lo que el significado exacto de literatura sigue siendo un enigma.

De igual manera, Culler habla de literatura de un modo más subjetivo que lo expuesto por Eagleton. Si la literatura varía depende de su contexto social, económico, político y cultural de la época, estamos, de algún modo, limitando a la literatura. Por lo cual este significado no se vuelve universal. Por lo que la literatura se vuelve más repetitivo en cuanto a tema y contenido. Pero también pensemos en está que, si la obra literaria se basa en hechos relevantes contemporáneos, adquiere un significado más profundo para la gente, al cual llega a sensibilizarlo aún más. Tomemos el caso del libro Tambor de Hojalata, novela ganadora de un premio Nobel, escrita por Günter Grass cuya historia se ambienta en el contexto de la Segunda Guerra Mundial; este libro es un claro ejemplo de que la literatura cobra una mayor relevancia que otras debido a la maestría con que el autor cuenta la historia de un niño que se niega a crecer, metáfora de un sistema o una nación que se ancla en un recuerdo o un pasado histórico. Sin embargo, aquí radica el peligro del contexto. Por ejemplo, si William Shakespeare hubiera vivido en aquella época en plena disputa de la Segunda Guerra Mundial, sus obras literarias más importantes como Hamlet o Romeo y Julieta no hubieran tenido la misma repercusión, por más que sus estructuras sean de las más ricas y fascinantes de la historia literaria: claro está que los problemas del contexto general marcan a la literatura y su recepción en su momento.

Reafirmemos que la literatura debe ser considerada como un arte, un medio que nos lleve a elevar nuestra imaginación y escapar de la realidad. La literatura debe ser rebelde, directa, sensible; no se lo puede limitar dependiendo del contexto o por su estructura idiomática. La literatura debe salir de vez en cuando de la temática común, es decir, no ser predecible y perdurar con los años. Una obra literaria debe ser disfrutada en su esencia sin importar el nivel de educación de su destinatario. Pues, leer un buen libro con una taza de café nunca dejará de estar de moda.

Referencias

Culler, J. (2000). Breve introducción a la teoría literaria. Barcelona: Crítica.

Eagleton, T. (1994). Una introducción a la teoría literaria. Bogotá: Fondo de Cultura Económica.

Grass, G. (1963). Tambor de hojalata. México, D.F.: Joaquín Mortiz.


(Foto de portada de artículo de Anja Osenberg. Tomada de: https://pixabay.com/es/biblia-p%C3%A1gina-del-libro-fuente-1960635/)

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