home Textos piráticos, Volumen 4 - Número 3 [4.3-21] El mini Big-Bang | Nicole Caisatoa

[4.3-21] El mini Big-Bang | Nicole Caisatoa

Por Nicole Caisatoa

 

Eran las seis de la tarde de un viernes. Eduardo se encontraba frente a su escritorio sosteniendo un globo terráqueo en sus manos, el cual era de última generación. Era de aquellos que vienen con pequeños animales simulando que son reales y donde los mares se mueven. Incluso reflejan las verdaderas corrientes marítimas y los oleajes alrededor del mundo. Australia se había convertido en una obsesión durante el último tiempo y, mientras sus ojos observaban fijamente aquella gigantesca porción de tierra, escuchó que alguien tocaba la puerta.

—Adelante —dijo en voz alta.

Era el decano de la Universidad en la que trabajaba. El sujeto abrió la puerta y tomó asiento frente a Eduardo. Después de una larga introducción donde elogiaba el trabajo que el maestro había hecho en esa universidad, durante casi diez años. Por fin concluyó:

—Eduardo, está usted despedido.

El maestro no se molestó en preguntar razones ni indagar acerca de las causas de su despido. En el fondo lo sabía. Con toda cordialidad, pidió al decano que se marchara de su antigua oficina y se dispuso a desocuparla ese mismo día.

Llegó a su casa con todas sus pertenencias. Fue directamente al cuarto de estudio para tratar de encontrar un sitio para las cosas que traía consigo. Todo ahí dentro estaba completamente patas arriba. En una de las paredes digitales de esa habitación, se mostraban noticias incluidas las que había encontrado en periódicos tan viejos que tenían por fecha el 2025. En otro lado de la habitación estaban todas las versiones digitales de enciclopedias. Se sentía cansado como para ordenar el sitio, así que dejó la pequeña caja que traía consigo, a pesar de que tenía varias cosas, todas comprimidas dentro en la caja.

Se recostó en un sofá, tomó un control remoto, lo apuntó al techo y, de inmediato, apareció allá una vista general de todas las estrellas. Si quería, podía acercarlas tanto como quisiera, hasta ver las nebulosas. Pero ese día no se encontraba de ánimos para eso.

Recordó cómo había empezado todo. Un día se disponía a dar la clase a sus estudiantes. Había encontrado un tema interesantísimo de estudio. Tras revisar su globo terráqueo notó que en tan solo unos minutos desaparecieron gran parte de animales en Australia. Obviamente investigó más del tema y encontró que el suelo de ese sitio se había vuelto más alcalino prácticamente de la noche a la mañana. Propuso a sus estudiantes indagar más sobre el tema. Conforme pasaban las semanas, todos notaron que más de veinticinco especies habían desaparecido y eso no era todo, también habían dejado de crecer muchas plantas.

Después de casi tres semanas se extendió por Asia donde casi ni se notó por la poca vegetación y fauna del lugar. Al cabo de unos días, el suceso por fin salió a la luz para el mundo entero. Según lo que informaban una plaga había atacado a gran parte de las plantas en estos sitios, pero los científicos y biólogos del mundo estaban trabajando para hacer un compuesto que frene la situación, y que a la vez no afecte a las demás plantas o animales que las consuman.

Así pasaron casi dos meses, pero Eduardo y su clase mantenían la teoría de que el suelo se hacía cada vez más alcalino y por esta razón no crecía vegetación. Tras varias investigaciones el profesor llegó a la conclusión de que algo sucedía, pero no venía de plagas o de la densidad del aire, como los científicos habían propuesto. Se dio cuenta de esto cuando en Brasil más de la mitad de la fauna de este lugar desapareció al cabo de cuatro días. Era imposible que la densidad afecte o que una plaga haya entrado en ese sitio, ya que este país se negó a firmar un tratado con Rusia y los Estados Unidos, el cual cedía parte de su aire purificado. Algo más era lo que estaba afectando de tal manera, y ese algo venía desde adentro de la Tierra.

Al cabo de pocos días esta situación había llegado al lugar donde Eduardo vivía. Este aprovechó la ocasión tomando una muestra del suelo y en cuanto pudo se lo llevó a un colega que era experto en sustancias químicas. Tras darle los resultados Eduardo descubrió que parte de esta sustancia nueva que había en la tierra contenía un componente oxidante, grandes cantidades de níquel se habían filtrado en la tierra.

Eduardo y su clase empezaron a hacer público su hallazgo, protestaron por los medios virtuales que tenían a su alcance. Pidieron a científicos y a las organizaciones de biólogos en el mundo que revelen la verdad. Una semana después. Eduardo fue despedido de su trabajo.

Pronto alrededor del mundo la vegetación se extinguía y esta alcalinidad había llegado también al agua dulce. No solo plantas y animales empezaron a morir, poco a poco y sin nada que comer, gran número de personas enfermaron y murieron.

Resulta que el óxido y la alcalinidad provenía de sustancias que el núcleo terrestre estaba desprendiendo hacia fuera. Todo el manto terrestre de pronto se vio afectado y se desprendió de la Tierra. Fue como una explosión, como una réplica interna en miniatura del Big-Bang. La Tierra empezó a generar un nuevo manto como parte de un ciclo de vida y, tras varios millones de años, empezaron a crecer nuevas plantas, nuevos animales y una nueva especie dominante físicamente opuesta a los humanos.
Ahora la pregunta era: ¿Qué pasaría si el Manto Terrestre se desprendiera?


(Foto de portada de artículo de Jossué Trejo. Tomada de: https://pixabay.com/es/mapa-topograf%C3%ADa-geograf%C3%ADa-planeta-3260506/)

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