home Mecánica del asombro, Volumen 4 - Número 1 [4.1-2] ¡Que no me limite el calendario! | Yalilé Loaiza

[4.1-2] ¡Que no me limite el calendario! | Yalilé Loaiza

Por Yalilé Loaiza

 

Cuando la palabra “propósito” llega a nuestra mente es imposible no asociarla con el nuevo año, con el calendario. Cada enero, como la costumbre indica, se realiza una lista con los propósitos para el año, pero ¿un propósito solo es válido durante el año en curso?

Hace algunos años me hice esa pregunta. Cuando encontré la respuesta, decidí que no pensaría en más “propósitos de año nuevo”, sino solo en “propósitos”, en ese ánimo de hacer o no, en ese objetivo a perseguir, como define a la palabra la Real Academia Española. Nuestros “querer hacer” no deberían estar delimitados por 365 días, pensar en que solo ese tiempo es válido, sería ser reduccionistas.

Además, hay estudios y publicaciones que atribuyen que el no cumplir con los propósitos planteados a inicio de año se convierte en una de las causas de depresión al llegar a las festividades de Navidad y Fin de Año. Según el artículo publicado en Peru.com, las personas “pueden verse afectadas en esta época del año con la cercanía de la Navidad y Año Nuevo debido a las metas personales no alcanzadas, el sentimiento de soledad por encontrarse lejos de personas queridas, malos recuerdos, entre otros factores”.

Por lo anterior, es importante saber que toda medición del tiempo, así como nuestro vocabulario, pertenece a una convención. En determinado momento de la historia y, bajo circunstancias propias de cada época, convenimos en la forma en la que llevaremos la cuenta de nuestros días, finanzas, impuestos, educación, etc. Por ejemplo, en 1582, por idea del papa Gregorio XIII, se convino en utilizar el calendario gregoriano, el cual usamos hasta nuestros días.

Estas convenciones se utilizan para ordenar la vida en comunidad, entre varios miles de millones de individuos. Imagínense si todos midiéramos el tiempo de distintas maneras. Para mí el lunes sería jueves y para otros, el martes sería domingo y la vida con nuestros pares sería una eterna discusión. Y, si bien las convenciones definen aspectos de la vida en sociedad, nadie nos ha dicho que deben afectar a nuestro desempeño personal.

En internet circula un texto, cuyo autor desconozco, pero que explica por qué debemos pensar en propósitos que no estén enmarcados dentro del calendario, sino que se guíen por las circunstancias y la particularidad de cada uno. El texto dice:

Alguien se graduó a los 22 y consiguió trabajo a los 27. Alguien se graduó a los 27 y ya tenía trabajo. Hay alguien que está todavía soltero y tiene un hijo. Unos ya casados tuvieron que esperar 10 años para ser padres (…)

Todo funciona según nuestro reloj: Las personas solo podemos vivir a nuestro propio ritmo. Puede parecer que tus amigos estén más adelante, o que estén más atrás: pero ellos están en su momento y tú en el tuyo.

Vive con paciencia, se fuerte y cree en ti mismo. No estás tarde, no estás temprano… Estás en tu tiempo…

Lo anterior quiere decir que lo importante radica en plantearse propósitos y trabajar por ellos. Lo importante no es cumplir los propósitos dentro de los días calendario, lo importante es cumplirlos, sin importar el tiempo que nos tomen. El estar en “nuestro tiempo” nos ayuda a comprender que, a veces, alcanzar ciertos objetivos nos toma más tiempo de lo esperado. Esto no quiere decir que fracasamos, sino que las circunstancias nos obligaron a ser pacientes y perseverantes.

Muchos dirán que pensando de esta forma la vida se nos pasa, pero no es cierto. La vida se nos pasa cuando no damos el primer paso, cuando no nos arriesgamos a empezar, cuando decidimos luchar menos o cuando nos permitimos dejar las cosas para después –cuando decidimos ser mediocres. El tener un propósito y no delimitarlo dentro de un plazo, nos deja actuar a nuestro ritmo, pero hay que tener presente que, ir a nuestro ritmo, no es “dormir en los laureles”, sino trabajar en pos de un objetivo a cumplir, sin importar si otro puede realizarlo en menor tiempo.

El inicio de cada año trae, sin duda, un aire de esperanza y deseo de cambio. No obstante, se debe tener presente que cada uno tenemos un tiempo y nuestros propósitos se cumplirán de la mano de ese tiempo personal.

Lo importante no es tener propósitos de año nuevo, lo valioso es, simplemente, tener propósitos que cumpliremos en menos, en más o justo en 365 días. Lo interesante y meritorio es cumplirlos.

Como decía José Ortega y Gasset: “Soy yo y mis circunstancias”.


(Foto de portada de artículo de Bastian Wiedenhaupt. Tomada de: https://pixabay.com/photo-273857/ )

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