home Hallazgos, Volumen 3 - Número 2 [3.2-8] Consumismo como esclavismo y herramienta maquiavélica | Carlos Castillo

[3.2-8] Consumismo como esclavismo y herramienta maquiavélica | Carlos Castillo

Por Carlos Castillo

Como clásico y dominante tema de conversación dentro del círculo social de un estudiante universitario (de institución no siempre privada) quiteño (exponiendo mi círculo social claro está), que a palabras apocalípticas y casi de moda con vocabulario mediadamente largo, encontramos el demonio de hoy en día, del culpable de todas nuestras falla, con quien justificamos cada acontecimiento, que arraigados a una comodidad disfrazada en una falsa seguridad usamos como justificación a modo de barrera invisible, para esforzarnos menos en el cumplimiento de lo ordinario y cambiar nuestra sociedad a base de arduo trabajo, “EL CONSUMISMO”.

A partir de la introducción dada, aprovechando esta oportunidad como autor, llamo a una reflexión profunda sobre el modus operandi y manera de pensar negativa en la que suele encontrarse el ser humano actual, para que tome acción sobre su propia destino esforzándonos para mejorar la sociedad, que sin cliché, sí está al alcance de sus manos.

Para ser estrictos en el sentido de la palabra hablaremos de consumismo como: tendencia inmoderada a adquirir, gastar o consumir bienes, no siempre necesarios (como estipula el Diccionario de la lengua española en su Edición del Tricentenario). Como su propia significación enseña, el consumismo es una tendencia, y como tal podríamos decir que es un acto solo, no lo podemos tratar como motor móvil en sí mismo, es más, sería erróneo calificarlo de manera moral, ya que por acto solo no se realiza ni manifiesta a su querer, simplemente es un una acción que debe tener un causante, y ese causante es el hombre. Llegada está conclusión lógica, podríamos dar el primer paso a dejar de atribuir cada acontecimiento negativo que sucede en la historia de la humanidad al consumismo y empezar a buscar a las personas causantes para proponer soluciones a los problemas que nos acontecen.

Partiendo de lo estipulado anteriormente, debemos dejar de culpar a un supuesto sistema de ordenación mundial que a través de la historia te ha obligado a convertirte en lo que eres ahora y no puedes hacer más que resignarte a ver Netflix en tu sillón mientras comemos pizza (que es delicioso por supuesto), al mismo tiempo que otros deciden qué sucederá con el futuro.

Es normal escuchar: “iba a comenzar (un nuevo emprendimiento, un nuevo deporte, un nuevo trabajo, algo para el crecimiento personal), pero (me levanté tarde, no pagan lo que quiero, alguien más ya lo intentó y no puedo, las estadísticas dicen que no). Si nos detenemos segundos a releer estas excusas veremos que siempre se está echando la culpa a algo externo, algo que controla las cosas sin que se pueda hacer un cambio, siempre culpamos al sistema, ya sea consumismo, capitalismo o cualquiera que se elija. Para agrandar el meollo, en forma contra-intuitiva, el hombre actual tiende a encerrarse en lo conocido otorgándose una falsa protección (como se dijo en la introducción), además el miedo ha dejado de ser un indicador de alerta para prepararse a enfrentar lo que nunca habíamos visto o sentido y se manifiesta en forma de enfermedad en forma de catarsis mental (que me dirán, que harán, es que justo ellos decían, etc.) que retrasa la realización y crecimiento (físico, psicológico, espiritual, psíquico y sexual) en el hombre contemporáneo atrapándolo en la zona de confort. Hemos olvidado que todo lo que sabemos hasta ahora, lo tuvimos que descubrir a fuerza de prueba y error con la experiencia, es decir, que TODO lo que forma parte del conocimiento de la humanidad es fruto de aventurarnos a aquello que desconocíamos y nos causaba terror (salir de la zona de confort).

Para no caer en el estancamiento de autor primario mediante la sola crítica sin presentar soluciones viables, llamo al lector a formar parte del cambio lo cotidiano, invito a vivir la virtud.

La forma de vida dictada por el miedo y la falsa seguridad (explicada anteriormente) no es fácil de evitar, esta se ha convertido en un hábito gracias a la repetición de la misma en el actuar en lo cotidiano, por lo que se ha vuelto natural en nuestras vidas y la única forma de luchar contra ella es salir de la zona de confort de mano de la virtud (con virtud me refiero a todas ellas, desde la de apariencia más inservible hasta las cardinales, todo acto que colabore con tu crecimiento personal) para que con nuevas habilidades adquiridas tengas las herramientas necesarias para combatir este fenómeno.

Todos queremos ser el personaje principal de un cuento de hadas para poseer aquello que merecemos, pero olvidamos que los héroes de fantasía dueños de todo lo que soñamos están repletos de virtudes, la pregunta es ¿Estamos dispuestos a conseguirlas?

Te invito a que aproveches tu vida, el tiempo es corto, a que cambies el mundo (dejando de culpar al consumismo y otros sistemas) empezando por forjar virtudes en las cosas pequeñas para que seas capaz de tomar decisiones más grandes. Levántate tiende tu cama, no les mientas a tus amigos, acércate a la persona que te gusta, persigue tu pasión, se sinceró y cambia el mundo empezando por cambiar tu vida dejando de culpar a un sistema de motor inmóvil.

 

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