home Hallazgos, Volumen 3 - Número 2 [3.2-5] Ensimismados | Yalilé Loaiza

[3.2-5] Ensimismados | Yalilé Loaiza

Por Yalilé Loaiza

¿Alguna vez has pensado cuánto dinero gastas en un día? ¿Alguna vez te has preguntado si todo lo que has logrado solo ha sido por ti o si has recibido la ayuda de alguien? Si nunca lo has hecho, te invito a que te cuestiones y no porque seas culpable de algo, sino porque es necesario abrir los ojos.

Tomo las palabras de Matthew Carpenter-Arévalo, co-fundador de Céntrico Digital y exgerente de Google y Twitter Latinoamérica: “La noción que una persona solo debe `trabajar duro’ para poder avanzar, es una mentira” y, seguramente, para este punto en la lectura pensarán que me volví ‘loca’ pero si nos ponemos a pensar, tuvimos suerte.

Nadie escoge en dónde nace, ni cuál será su familia, ni cuáles serán sus condiciones. Simplemente, nacemos. Es por eso que, como decía Chesterton, “la aventura suprema es nacer” porque nos encontramos frente a lo desconocido. Tú y yo, así como otros, tuvimos la suerte de nacer en un hogar que nos brindó alimento, educación, techo y amor. No obstante, no todos tuvieron la misma suerte, la misma oportunidad.

Matthew ejemplifica lo anterior diciendo: “Si un niño nace mal nutrido, inmediatamente sufre de una desigualdad que le afectará por el resto de su vida”, y esa malnutrición no la escoge el niño ni mucho menos la madre, esa malnutrición es fruto de las condiciones preexistentes.

No sé cuál será su historia, pero en mi caso, sé que tuve suerte. Nací en esa familia amorosa que pese a sus limitaciones me brindó todo, inclusive algunos caprichos. Tuve la oportunidad de tener becas para estudiar, también tuve la oportunidad de trabajar y de participar en medios de comunicación, en colectivos y en cursos; y, años más tarde, más personas me han brindado la oportunidad de trabajar, de educarme. Sí, le puse ganas. Sí, dejé algunas fiestas por trabajo y me ‘quemé’ las pestañas, pero más allá de eso tuve oportunidades y ¿saben?, no todos las tienen.

En dos ocasiones, en dos asignaturas distintas, con mis alumnos hicimos un presupuesto de cuánto gastábamos al día. Un curso presupuestó cerca de $20 USD –sin incluir vivienda– y, el otro, cerca de $35 USD. Luego vimos un documental que muestra cómo existen más de dos mil millones de personas que viven con menos de $1 USD al día.

Living on One Dollar, es un documental –lo pueden ver en Netflix– que muestra la realidad de la comunidad de Loma Blanca en Guatemala, donde varios de sus habitantes viven con menos de $1 USD diario. El documental está producido por cuatro jóvenes estadounidenses que decidieron experimentar –fielmente– la cotidianeidad de estas personas.

En el documental hay una escena donde los niños de la comunidad aprenden inglés, a la luz de una vela, con Chris, uno de los productores del documental. Chris entonces dice que los niños actúan como él a esa edad, “con ganas de aprender, de jugar”, entonces reflexiona: “No es quiénes son, sino sus circunstancias”. Y mientras esos niños y esos padres luchan por conseguir $25 USD para poder pagar los materiales de la escuela, nosotros gastamos la misma cantidad en un día, y, además, nos atrevemos a decir que “son pobres porque son vagos” o porque “se acostumbraron a vivir así”, que “no buscan una vida digna”.

No se trata de juzgarlos ni juzgarnos, no se trata de golpearnos el pecho ni de sentirnos culpables; se trata de cuestionar esos privilegios que damos por sentado, se trata de pensar dos o tres veces antes de si quiera intentar mirar a los otros por sobre nuestros hombros.

Que nuestro ensimismamiento no nos vuelva indolentes, no nos vuelva pedantes. Que seamos agradecidos por esas oportunidades que otros sujetos nos dieron, que las aprovechemos. Que recordemos que en algún momento podremos dar una oportunidad a alguien más, que recordemos que desde nuestra curul podemos forjar el camino para quienes vienen detrás, que miremos a los demás como pares. Que cada vez que pensemos que todo lo hemos hecho solos y que nos lo merecemos porque “somos mejores que alguien” y eso nos haga menoscabar al otro, recordemos lo que decía Carlos Ruiz Zafón: “Las gentes con el alma pequeña siempre tratan de empequeñecer a los demás”.

 

 

 


(Foto de portada de artículo por Agustín Saez Noguera.Tomada de 500px: https://500px.com/andojoio)

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