home Lenguas hemisféricas, Volumen 3 - Número 2 [3.2-11] Bob Dylan: premio Nobel de literatura 2016 | Alfredo Stornaiolo

[3.2-11] Bob Dylan: premio Nobel de literatura 2016 | Alfredo Stornaiolo

Por Alfredo Stornaiolo

El 13 de octubre del 2016 la secretaría permanente de la Svenska Akademien anunció que el premio Nobel de literatura había sido otorgado a Robert Allen Zimmerman “por haber creado nuevas expresiones poéticas en el marco de la gran tradición musical americana”. A este reconocimiento académico al más alto nivel, Zimmerman –mejor conocido como Bob Dylan– agradeció emotivamente y respondió con un discurso el 10 de diciembre de 2016 en el que aludió a la posible vinculación de las letras de sus canciones con la literatura: “en ningún momento tuve tiempo para pensar ¿mis canciones son literatura?, así que agradezco a la Academia Sueca que se haya tomado el tiempo de considerar esa pregunta y, en última instancia, proveer una respuesta tan maravillosa” (www.nobelprize.org). La motivación de la Academia Sueca y la respuesta del cantautor nos hacen pensar en la música de Dylan como un relato. Un relato en cuanto producto de la narración, un discurso verbal conformado por un conjunto de elementos cuyo significado constituye una historia narrada, como miles de historias narradas por otros tantos músicos durante los últimos sesenta años.

La poética de Dylan podría encontrarse en temas como “Blowin’ in the Wind” (1963), “The times they are a-changin’” (1964), “Like a Rolling Stone” (1965) y “Hurricane” (1976), entre otros varios. Algunos de sus temas se han transformado en himnos de amor, paz y protesta, además de voz contracultural. El primer gran himno de Dylan es “Blowin’ in the Wind”, una canción protesta contra el sistema, un tema pesimista enfocado en la guerra. Sin embargo, el autor se vuelve más explícito cuando compone “The times they are a-changin’”, pieza que vocaliza con más feeling. La impecable narración con su típica voz áspera, acompañada de guitarra y armónica, convoca a todos al cambio social, enaltece a la juventud y exalta la libertad y la igualdad, ideales supuestamente americanos. En 1965 da el salto del folk al rock y escribe “Like a rolling stone”, una sátira sobre una mujer de la alta sociedad que ha caído en desgracia y que se ve obligada a sobrevivir en un mundo hostil, un mundo diferente al que ella estaba acostumbrada. Una década después escribe “Hurricane”, tema basado en la historia real de Rubin “Hurricane” Carter, un boxeador negro que sucumbió ante una sociedad racista. Carter fue injustamente juzgado y encarcelado casi veinte años por un crimen que no cometió.

La música de Dylan se vinculó a la cultura rock y de seguro permanecerá por siempre en el corazón de los seguidores del rock, pero el reconocimiento académico de la Academia Sueca ha logrado inmortalizarlo para todos.  ¿El premio Nobel es justo? Algunos dirán que sí por la simpatía hacia el personaje y su música, muchos dirán que no porque lo suyo no es precisamente literatura. Sin embargo, creo que el premio no es un galardón individual a la persona de Dylan, sino más bien es un reconocimiento a miles de músicos rockeros que durante seis décadas narraron tantas y tantas cosas desde su trinchera contracultural y lograron plasmar una gran huella en algunas generaciones. Porque la música rock es más que una moda, es una forma de hacer narrativa, poesía, literatura y política, es una forma de expresar el desacuerdo, de cambiar el statu quo y de luchar por los derechos humanos. Es rebeldía, es emoción, es expresión artística, es reivindicación y es emancipación. Es vida.

 

 


(Foto de portada de artículo por Wikimages.Tomada de Pixabay: https://pixabay.com/es/bob-dylan-m%C3%BAsico-joan-baez-cantante-63158/)

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