home Mecánica del asombro, Volumen 3 - Número 2 [3.2-1] Consumidos por el consumismo | Diego Alejandro Jaramillo

[3.2-1] Consumidos por el consumismo | Diego Alejandro Jaramillo

Por Diego Alejandro Jaramillo

 “Érase una viejecita, sin nadita que comer, sino carnes, frutas dulces, tortas huevos, pan y pez. Bebía caldo, chocolate, leche, vino, té y café, y la pobre no encontraba qué comer, ni qué beber”. Rafael Pombo. “La pobre viejecita”.

 

Cada mes tiene un día especial que lleva una obligación de gastar; o bien es un cumpleaños, o es el día de la amistad, y se unen variables infinitas que incluso han sido adoptadas de otros países: San Valentín, Halloween, Día del Padre, Día de la Madre, Día del niño, Acción de Gracias, Reyes Magos, Navidad, Amigo Secreto; Día del Maestro, de la Secretaria, del Médico, del árbol, del pingüino y un largo etcétera; entonces nos encontramos que cada vez se inventan más recursos para aumentar el consumismo, pues el celular es bombardeado por almacenes que ofrecen descuentos, días específicos como el “black friday” e impulsados por semejantes rebajas, nos vamos a la calle a comprar incluso aquello que no necesitamos. Tenemos excusas y justificaciones suficientes: es una tontería, pero la compré porque a lo mejor me sirve de regalo para alguien; no era de mi talla, pero estaba baratísima; compré dos iguales porque la segunda estaba a mitad de precio; y así, situaciones que parecen irónicas o sacadas de un chiste.

Sin embargo, ignoramos cómo el consumismo va creando distancias mayores entre las clases sociales, pues mientras unos se endeudan con sus tarjetas de crédito, otros van descalzos o ni siquiera tienen para comer. Querer “cosas” no está mal, ni ambicionar mejorar las que tenemos a través de nuestro esfuerzo y trabajo honrado, el tema es plantearnos si realmente necesitamos esos objetos, si tal vez podríamos comprar algo más barato o si lo que tenemos todavía puede usarse un poco más. Algunos hogares tienen prácticas curiosas; por ejemplo: comprar unos zapatos, pero regalar otros que tienes; compro algo para mí y otra cosa para un necesitado, en fin, acciones que buscan formar a la familia, pues estos malos hábitos muchas veces son inculcados por los mismos padres, que buscan darles a los hijos todo aquello que no tuvieron e incluso más.

Pero quizás el aspecto más grave del consumismo es el que se ha trasladado a las relaciones humanas. Se coleccionan “vaciles”, los matrimonios se acaban en poco tiempo y las familias cenan con un celular en la mano o sentados frente a la televisión, porque no hay tiempo para el verdadero cariño, el que implica lucha, perseverancia, detalles, y entrega.

Volvamos a los viejos tiempos, donde los juguetes que construíamos con nuestros padres eran los mejores, una caja de cartón era una nave espacial y los mejores zapatos eran los que habíamos heredado del hermano; las parejas se sonrojaban cuando se miraban a los ojos y sentían mariposas en el estómago al contacto de la mano; había que esforzarse tanto para obtener algo, que cuando lo conseguíamos había fiesta… y sobre todo, cuando los matrimonios eran para siempre, porque era con el hombre o la mujer “de mi vida”.

Que esta época sea de reflexión, de compartir con los más necesitados y de dar ese cambio que tanto necesita el mundo.

One thought on “[3.2-1] Consumidos por el consumismo | Diego Alejandro Jaramillo

  1. Excelente reflexión!! El consumismo no solo trata sobre comprar cosas innecesarias; se ha llegado a un punto en que las relaciones interpersonales se vuelven descartables. Me encantó!

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