home Mecánica del asombro, Volumen 3 - Número 1 [3.1-4] Una vida llena de filtros | Pablo Terán

[3.1-4] Una vida llena de filtros | Pablo Terán

Por Pablo Terán

Llego cansado del trabajo y lo único que quiero es recostarme un segundo en el sillón. Entro, dejo las llaves y mi billetera en la mesa de entrada. Cuando estoy a punto de soltar el celular, me digo «veamos qué hay de nuevo en Facebook» y lo llevo conmigo al negro y sagrado sillón.

Me recuesto, desato mi corbata y boto los zapatos por los aires. Por fin tenía un momento para mí. Desbloqueo mi iPhone, entro a Facebook y comienzo a deslizar el dedo de abajo hacia arriba en la pantalla. Las historias pasan y pasan, las miro sin prestar mucha atención a lo que publican. Entre tanto encuentro un niño vestido de rojo dormido en la playa, «que vago», pienso. Después, un video de un hombre sucio de pies a cabeza cargando una niña y gritando. atrás de él una casa que parecía obra muerta. «Estos albañiles», digo con reproche. No había nada interesante, nadie me invitó a un evento, nadie organizó farra y el único plan que había era de esos fanáticos al deporte. Je suis Siria 10k #prayforsiria, decía la descripción. «Ahora son hechos los trilingües estos corredores», pienso mientras seguía viendo más y más noticias con ese hashtag.

Cuando estoy a punto de cambiar a Snapchat para ver qué novedades cuentan el día de hoy, veo que la Flaca cambió su foto de perfil. Era la misma foto que tenía antes: sonriendo, haciendo el signo de paz y la Iglesia de San Francisco atrás. Pero tiene un filtro que me llama la atención; una bandera roja, blanca y negra con unas estrellas verdes. Todo difuminado para que sea vea bien la foto. Entro a su perfil y todo el mundo tiene esa bandera. Aplasto en Inicio para que se actualicen las historias y como arte de magia todos tienen la bandera. No puedo quedarme atrás, debo tener lo mismo. «Está bien chévere», suelto en voz alta. Voy al menú de mi celular, entro a Google y escribo: como poner esa bandera rojo, blanco y negro en la foto de perfil de Facebook, hago clic en buscar y me salen 409.000 resultados. Veo los tres primeros que siempre son los más importantes y los abro en pestañas nuevas. La primera pestaña era en Yahoo Respuestas que no entendía bien, la segunda, una página que tenía demasiada publicidad entonces la cerré inmediatamente. La última pestaña era un video en YouTube que te explicaba cómo hacerlo.

El video se carga y empieza a relatar una historia de una guerra o algo así. “No tengo tiempo para documentales, solo quiero saber cómo poner ese filtro”. Adelanto hasta que veo que sale la captura de pantalla de una computadora. «Aquí es», pienso. El video tiene la típica voz falsa como Anonymous pero explica de forma sencilla los pasos a seguir. Es realmente fácil y por no prestar atención en los detalles, no me percaté que podía hacerlo sin ayuda. Solo tengo que entrar al perfil de un amigo que tenga la bandera. Veo entre sus actividades cuándo cambió su fotografía de perfil y debajo de esta publicación sale una opción que dice pruébalo. Lo hago y por fin tengo el filtro. No pasan ni dos segundos y tengo el primer 👍 al cabo de quince minutos tengo cuarenta y cinco Me gusta más. Tengo más que la Flaca y publiqué dos días después de ella. Recibo mi primer comentario: Buena foto ñaño. ¿Qué opinas de los niños allá? No sé qué responder. De qué niños me habla. «Este pollo siempre comenta huevadas», digo molesto. Comienzan a salir notificaciones de que están reaccionando a mi foto, pero todas son de 😥 y no entiendo ¿porque ponen caras tristes si está a lo bestia? Muy molesto, cierro Facebook, bloqueo mi celular y me doy cuenta que he pasado más de dos horas en el celular. «Voy a dormir un poco antes que…» en eso suena el timbre y llaman a la puerta.

Salgo del sillón con un esfuerzo sobrehumano y me acerco abrir la puerta. Sé quién es, entonces no pregunto. Abro y ahí está. La Flaca, guapa como siempre. Esta vestida como si fuera al gimnasio: chompa que dice “I ❤ NY”, leggins negros con rayas blancas y zapatos deportivos. Me mira y molesta me dice:

—¿Por qué no estás listo?

—Listo para qué –respondo extrañado.

—Para las 10k de Siria. ¿Olvidaste que quedamos en ir? –alza la voz y comienza a irritarse más– incluso pusiste de foto de perfil.

—¡Ah! Claro, perdóname. Solo que me quedé dormido y no me di cuenta del tiempo –digo para no quedar mal. No sé de qué me está hablando.

—Mueve que ya están todos allá –dice–. El Pollo, José y la Cris nos están esperando.

«Suena plan. Si están todos de ley está bueno», pienso.

—Dame cinco y estoy listo –corro sonriendo a mi cuarto.

“Esto se va a descontrolar”, digo en voz baja mientras comienzo a alistarme para la carrera.

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