home Desciframientos, Volumen 3 - Número 1 [3.1-17] Nicanor Calazacón: “Hasta el fin de mis días seguiré velando por el bienestar de mi pueblo” | Sofía Salazar

[3.1-17] Nicanor Calazacón: “Hasta el fin de mis días seguiré velando por el bienestar de mi pueblo” | Sofía Salazar

Por Sofía Salazar

Con la colaboración del antropólogo e historiador, Oliverio Guevara, desde el patio de su casa, el exgobernador de la Nacionalidad Tsáchila, fresco y relajado, relata parte de su vida personal como de su vida política.

Abraham Calazacón perteneciente a la cuarta generación de la Dinastía Calazacón, unió su vida a Celinda Aguavil. Ellos procrearon a Nicanor Calazacón y sus seis hermanos, entre ellos, una fallecida: Alejandro, Martha, Bertha, Graciela (┼), Mateo y Paulina Calazacón Aguavil. “Niquita”, como es conocido entre sus amigos, nació el 12 de diciembre de 1957 en el seno de la Comuna Chigüilpe en Santo Domingo de los Tsáchilas. Él empezó a asistir a la Escuela Enrique Terán desde los 14 años porque antes no existía ninguna institución educativa. Recién ahí, él pudo recibir clases de español con las Hermanas Lauritas y las Hermanas de la Providencia debido a que su lengua nativa es el Tsáfiqui. Posteriormente, quienes se encargaron de impartir clases a los niños y jóvenes de la comunidad fueron profesores mestizos los cuales debían dominar tanto el tsáfiqui como el español.

Su padre Abraham, quien fue un hombre de carácter fuerte, les exigía tomar el “Ayahuasca” a sus hermanos y a él para que mantuvieran tal costumbre, mas no lo consiguió en ese entonces. Calazacón comenta: “Cuando yo era niño, escuchaba comentarios de personas mayores que decían que aquella bebida era muy amarga y tenía mal sabor, además les causaba vómito y diarrea. Sinceramente, eso era lo que más me asustaba (risas)”. Actualmente, se asegura que a este brebaje se lo ingiera únicamente para ritos especiales y para quienes son fuertes en espíritu y cuerpo. “Uno se concentra, se siente mareado y puede ver muchas cosas”, acotó.

Por otra parte, Nicanor expresa: “Recuerdo que mi padre jamás usó pantalón ni tampoco adoptó alguna costumbre occidental”. Según Oliverio Guevara, esto se daba porque antiguamente la parte tradicional era tan fuerte que ellos tenían que acatar órdenes sin reclamos o cuestionamientos. En cuanto a la vestimenta tradicional para hombre, diariamente estos debían untarse achiote en el cabello, marcarse el “maliquedé” o rayas negras horizontales alrededor del cuerpo, y usar el “palompoé”, falda sencilla de colores negro con blanco. Sin embargo, también existían los llamados “Rebeldes Tsáchilas”. Estas personas jamás quisieron seguir la tradición, excepto la continuidad del aprendizaje del tsáfiqui.

Anteriormente, en la comunidad Tsáchila existían acuerdos nupciales y se entregaba una dote para que la mujer pueda contraer matrimonio. También, era totalmente prohibido que ellos se casen con alguien que no sea de la misma nacionalidad. Hoy en día, si un “mestizo o mestiza” (persona común y corriente de la parte occidental) quiere contraer matrimonio con algún miembro Tsáchila, pues, puede hacerlo, pero con unas pequeñas diferencias. Tanto la mujer como el hombre mestizo deberán asumir el apellido de su cónyuge, por nombrar algunos ejemplos: Calazacón, Aguavil, Alopí, Sauco, Oranzona, Lochi y Gende…

Nicanor estuvo casado en dos ocasiones. Su primera esposa fue Rosa Calazacón con quien tuvo a Mauricio y Verónica, sus hijos. Su segunda esposa fue Lila Aguavil con quien solo tuvo a Carmen.

Conocido por ser una persona sabia como su padre y muy amigable con su entorno, Nicanor Calazacón, heredero vitalicio, a los 25 años de edad asumió el cargo de gobernador de la Comunidad Tsáchila. Estuvo en el poder durante 24 años, desde 1982-1992, luego desde 1992-2002 y desde 2002 hasta 2006. En todo el tiempo que estuvo al frente de su comunidad, hizo obras significativas. Por ejemplo, permitió la llegada de los servicios básicos, la fomentación turística en la fiesta del Kasama (Nuevo Día o Gran Día), la remodelación del museo de Huapilú, el saneamiento de los ríos Pove y Peripa, la construcción de un puente con la ayuda de la ex alcaldesa, Verónica Zurita, la creación de la Radio Comunitaria y la ampliación de la Gobernación Tsáchila. Desde que su mandato finalizó en 2006, las elecciones dentro de la comunidad se hacen mediante voto popular y ya no por herencia así como lo fue él. “A pesar de que mi padre me heredó su cargo, yo fui preparado durante siete largos años para ser un buen “Poné” (Shamán)”, declaró Nicanor. “Aunque ya no sea gobernador en este momento, hasta el fin de mis días seguiré velando por el bienestar de mi pueblo”, enfatizó. Otros roles que también ha desempeñado Calazacón han sido en la parte política: fue el primer y último consejero provincial Tsáchila, así como el primer y último concejal por el partido de Alianza Tsáchila.

Nicanor manifiesta que mantenerse firme dentro de la política es muy complicado debido a los intereses y “mañoserías” que existen ahí. Él pensaba que con sus cargos políticos podría lograr muchas cosas más en beneficio de su pueblo, pero todas esas expectativas se desvanecieron cuando le negaron todo tipo de proyecto que quería emprender.

Nicanor no pierde las esperanzas de que vuelva a ser reelecto por cuarta ocasión como gobernador mediante voto popular. Él se ha dado cuenta que existe mucho egoísmo entre ellos mismos por ver quién sobresale más. Sus propios primos y hermanos han perdido todas esas costumbres que los han caracterizado por más de 600 años. Teme que su cultura se vaya perdiendo con el tiempo y que la tan querida y respetada Nacionalidad Tsáchila solo quede en el recuerdo.

 

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