home Geometría infinita, Volumen 3 - Número 1 [3.1-15] El amor en tiempos líquidos… “Amor, adáptate al humano… | María Paz Pazmiño López

[3.1-15] El amor en tiempos líquidos… “Amor, adáptate al humano… | María Paz Pazmiño López

Por María Paz Pazmiño López

Las relaciones humanas han evolucionado de forma espeluznante durante el último siglo. Ahora se piensa individualmente y para el bienestar de uno. En vez de tener una preocupación mutua hacia el grupo que nos rodea, la compasión se está extinguiendo al igual que los valores humanos. Las personas casi han perdido la noción de que ellos tienen dignidad.

Décadas atrás los padres trataban de forma autoritaria a sus hijos, con la expectativa de que la obediencia y el respeto hacia ellos sea incondicional; es decir, se vivía en una “dictadura” paternal, por más absurdo que esto sea, ya que los padres siempre tenían la razón. Ahora resulta impactante pensar que, en tan poco tiempo, ese trato intrafamiliar de padres a hijos ha cambiado de forma inversamente proporcional. Hoy en día, tanto hijos como padres, participan en sus interrelaciones en el mismo nivel en la convivencia familiar. El panorama ha cambiado, pues se puede ver que en las discusiones y peleas, los hijos argumentan en relación a la distinta época en la que viven o incluso poniendo de manifiesto la “difícil etapa” de su vida por la que están pasando y sienten que sufren de “daños psicológicos” si es que se los presionan. Ante esta última situación resulta que en un 99% de los casos los hijos dicen tener la razón.

En cuanto a las relaciones afectivas, ni hablar. Son las más cambiantes y se adaptan a las personas en vez de que las personas se adapten a ellas. Ahora es infinito el tipo de relaciones “amorosas”, si se le puede poner ese nombre. Antes existían los conocidos, los amigos, los enamorados, los novios y los esposos: una especie de “cadena social” que implicaba un curso de vida. Resulta que en el siglo XXI estos rótulos se dividen en innumerables ramas que se vuelven a clasificar arbitrariamente dadas ciertas características dentro de cada relación. Las relaciones amorosas actuales no van por el apego afectivo que se tenga con alguna persona.

Esto tiene mucho que ver con la importancia que se le ha dado al cuerpo y al culto a la satisfacción inmediata, y por el cual hemos perdido la capacidad de asombrarnos. El ritmo de la vida se ha vuelto acelerado y esto lleva a querer tener lo que está en el camino: se ha perdido la capacidad de espera. Los vínculos afectivos humanos adoptan las características caprichosas de las personas, más las personas no son conscientes de las condiciones de un específico vínculo. Es decir, ahora se viven conexiones humanas que satisfacen ciertos y definidos factores, como es el placer físico, donde las personas han aceptado la separación de lo emocional y lo físico para lograr una satisfacción inmediata y evitarse líos o complicaciones afectivas. En este contexto, encontramos nombres que nos parecen hoy bastantes familiares como: el “vacile”, el “agarre”, el “amigo con derechos” o el “one night stand”, entre otros. Tenemos también a aquellas situaciones que sí involucran sentimientos, más no el compromiso y la responsabilidad. Son aquellos que dicen tener “mente abierta y madura”, queriendo diferenciar lo físico de lo emocional. Por ejemplo, está la “relación abierta”, donde un individuo forja un apego sentimental con alguien pero comparte su cuerpo, no solo con esa persona, sino con varias otras; la “poliamoria”, por su parte, se le parece bastante porque es la práctica de querer, no solo a una, sino a varias personas, es decir, que puedes tener varias relaciones abiertas. Existen nombres o “etiquetas” que se les ponen a los distintos tipos de relaciones que se viven, hasta existen las “relaciones sin etiquetas”.

No cabe duda que lo que hoy, ciertos filósofos, como Zygmunt Bauman ha denominado, la “modernidad líquida”, es la mayor influencia en esta evolución en el cambio de las relaciones humanas; y no solo eso, sino que forma parte de ello. Este término se refiere a los cambios que se suscitan en el mundo moderno, haciendo que la realidad social y las interacciones sean difusas. Como Bauman decía, el término modernidad liquida, designa a una sociedad inestable y precaria, tanto moral como económicamente, en la que desaparecen unas bases en las que se pueda fundar la sociedad y se adopta una exagerada mutabilidad en una infinita red de indeterminaciones.

Nosotros mismos somos los que hemos creado tal sociedad líquida. Esto se debe a la evolución de nuestras mentalidades por causa de las malas experiencias del pasado, el interés por lo material y, además por querer tener cada vez más; estas cuestiones nos alejan de lo humano. Las prioridades en la vida humana han cambiado y, con esto, todo el proceso para lograrlo. No se tiene tiempo; a duras penas nos alcanza la vida para estudiar, trabajar y obtener dinero; con el dinero, los lujos que siempre hemos querido, y se deja al último a la familia. De este modo, somos tan moldeables y tan débiles a la influencia de todo lo que nos rodea, que con simples propagandas nos hacen desear algo y hacer lo posible para conseguirlo.

Por mi parte, he pensado que siempre se tiene intereses al momento de tener una relación con alguien, sea cual sea, y no siempre está mal, puesto que el interés que tengas con alguien puede ser simplemente de compañía, de sentirse bien con esa persona, interés de tener con quien platicar o interés de amar y ser amado. Así como también existen los intereses materiales.

Pero hay que ser claros que observando las relaciones humanas de hoy en día nos damos cuenta de que se vive en un mundo egoísta, en el cual se compite de igual a igual con el que está al frente. Con la ausencia de sentimientos que décadas atrás era lo que gobernaba las acciones de nuestros padres, sentimos que vivimos en un mundo materialista y frío, donde falta el sentido de lo humano. Es decir, que debemos ser conscientes que somos parte de una comunidad o un grupo y nos correspondemos entre cada uno. Si las relaciones humanas se han forjado para ser solo por intereses que no involucren lo afectivo, deberíamos pensar en combatirlas para lograr ser mejores de los que hoy en día pugnan solo por lo material y lo físico.


(Foto de portada de artículo por Daria Nepriakhina. Tomada de https://pixabay.com/photo-890370/)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *