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Tres ideas sobre la opinión pública en Habermas | Emilio Revelo

La opinión pública es un tema sobre el cual ha existido mucho debate, en especial, sobre los límites en los que está fundado. El libro de Jürgen Habermas, Historia y crítica de la opinión pública: la transformación estructural de la vida pública (1981), sobre la historia y la crítica de la opinión pública, y particularmente el capítulo, “Sobre el concepto de la opinión pública”, es importante dentro de dicho debate. En aquel su autor señala tres características de su desarrollo: su nacimiento, su definición y el público que esta genera. Con base en el texto, se responderá a la siguiente pregunta: ¿Existen límites tangibles que nos digan hasta qué punto una idea puede ser categorizada como fundamento de la opinión pública?

La primera directriz del texto referido a la opinión pública, es el origen o el nacimiento. El autor expone lo siguiente: “el liberalismo quiso salvar la comunicación -en el ambiente de una publicidad desintegrada- de un círculo interno de representantes capaces de publicidad y formadores de opinión; el liberalismo quiso salvar un público raciocinante en el ambiente del público meramente aclamativo” (p. 263). Con esto el autor quiere demostrar que la opinión pública, ya como definición de algo más grande, tiene sus orígenes en una de las grandes ideologías de la historia, como es el liberalismo. Personalmente es un momento idóneo para ubicarlo porque tiene que ver con la libertad de quienes hablaban, permitió la libre expresión y, por ende, un tipo de opinión pública letrada.

El segundo elemento que se presenta para ser analizado es el ámbito donde emerge la opinión pública y lo que implica esta, declarado por Habermas: “Evidentemente, Hennis constata ese estado de cosas solo para urgir a la creación de organizaciones especiales encargadas de procurar audiencia y obediencia ‘al punto de vista representada por los ciudadanos relativamente mejor informados, más inteligentes y de mayor rectitud moral’” (p. 263). Con esto Habermas quiere situar la opinión pública. Muestra que se genera por una necesidad que emerge en el ámbito exclusivo de la gente más ilustrada, por así decirlo.

La última directriz es el público que esta opinión pública logra crear. Esto se puede evidenciar con la siguiente cita del texto: “así como las opiniones informales se cuelan en el círculo de las opiniones casi públicas, son aprovechadas por este y transformadas, así también consigue ese círculo mismo publicidad al ampliarse con el público constituido por los ciudadanos” (p. 273). Con esta idea el autor logra exponer que la opinión pública es generada por los ciudadanos y para los mismos ciudadanos. Es decir, que sus relaciones informales implican opinión, hecho que puede ocasionar un sentimiento “popular” dentro del mismo círculo que lo genera, que termina siendo el mismo que lo consume.

Por lo tanto, como primer elemento está el nacimiento o el origen de la opinión pública. Yo en realidad comparto la opinión del autor ya que, de hecho, pienso que es necesaria ser creada. El liberalismo, rompiendo mayoritariamente con las monarquías absolutas que controlaban todo, fue en su momento el entorno de mayor apogeo de la opinión pública. Dentro de este nuevo sistema la emergencia de la libertad de opinión es importante porque posibilita el libre pensamiento y la defensa de los intereses que, aunque pueden ser individuales, lo son en virtud de estar dentro de una comunidad que comparte los mismos ideales de libertad.

El segundo elemento a considerar es la caracterización que Habermas da. En este punto difiero y en demasía sobre lo que menciona el autor ya que dice que la opinión pública, es solo generada por los más ilustrados; en realidad esto no es así. Es verdad, que los más educados y letrados pueden tener una definición y una opinión más clara y nítida, pero esto no excluye que las personas que no entran en esa categoría también tengan una opinión que puede ser “pública”. Hay otro aspecto que se debe considerar y es el tema de la moral, pues al hablar de esta hay que relacionar con lo que se hace pensar a los lectores de un caso; pero si no existe la moral, es que no existe la persona. En la película “The Interview” (Seth Rogen, Evan Goldberg, 2014) el supuesto presidente norcoreano no tiene una buena moral pero, sin embargo, los que le siguen, siguen lo que él les hace creer; lo propio quienes manejan medios de comunicación. En cierto sentido, el impacto en la audiencia implica ya una opinión pública y eso es lo que la película trata de exponer, pero cae reduciendo lo moral a una situación de espectáculo. Si antes el público ilustrado era quien tenía una visión más formada del fenómeno, en el siglo XX las audiencias de la radio y televisión, aunque ya no tengan el común denominador de una opinión que les una, son los blancos de una opinión que se forma desde los márgenes del poder, incluido quien detenta el mismo. En este siglo, la moral está conectada más con la opinión pública.

La tercera característica es el público que logra generar la opinión pública. En realidad esto yo comparto con el autor, ya que un círculo de opiniones se alimenta de comunicaciones informales, haciendo que aumente la popularidad de la opinión que se da en el grupo. Pero lo que más comparto del pensamiento del autor es que se alza la popularidad de un pensamiento hecho por la gente y para toda la gente.

Como conclusión se puede decir que, a pesar de que Habermas trata de poner límites tangibles a la idea de la opinión pública, como la educación o el conocimiento sobre cierto tema, para la misma opinión pública no existen límites ni siquiera intangibles. Hay que darse cuenta que hoy en día hay mesura y control; es decir, que está en nuestro control el saber que decir y cuando decirlo, pero siguiendo los derechos innatos del ser humano, la opinión pública, nunca debe ser limitada y más bien debe ser valorada y cuidada por nosotros, los seres humanos.

Referencias

Habermas, J. (1981). Historia y crítica de la opinión pública: la transformación estructural de la vida pública. Barcelona: Gustavo Gili.

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