home Mecánica del asombro Opinión pública como medio de influencia | Carolina Dávila

Opinión pública como medio de influencia | Carolina Dávila

La expresión de opinión pública se usa para referirse a diferentes formas de expresión que puede tener un grupo de personas. Jürgen Habermas habla acerca de esto en su texto “Sobre el concepto de la opinión pública”, correspondiente a su libro Historia y crítica de la opinión pública: La transformación estructural de la vida pública (1981). En él el filósofo alemán se refiere a este fenómeno de la siguiente manera: “una instancia receptiva en relación a la notoriedad pública, ‘representativa` o manipulativamente divulgada, de personas e instituciones, de bienes de consumo y de programas” (p. 261). Con esta premisa partiré para responder a la hipótesis de que la opinión pública es utilizada como medio de influencia.

La opinión pública se puede encontrar en varios lugares. Los principales, son los medios de comunicación o redes sociales. Aquellos que tienen control sobre estos, claramente tienen un gran poder en sus manos. La opinión o forma de pensar empieza en estas plataformas. De ahí se distribuyen a la masa y se crea lo que se conoce como opinión pública. Pero que la información este aquí, no significa que ya se convierta parte de este fenómeno. Se necesita, como lo dice Habermas, que “proporcione elementos esenciales precisamente a su adversario publicístico” y además que lo pronuncie un líder público a quien los demás admiren.

En la reconocida época de la década de 1960 en Estados Unidos (la época de los hippies), la influencia de sus líderes de movimiento fue tal, que prácticamente se creó una nueva cultura. La idea de “haz el amor y no la guerra”, creó una manera de vestir muy particular y una forma de vida sin preocupaciones y con drogas alucinógenas. Íconos de la música como: Pink Floyd y Janis Joplin, fueron representantes de este movimiento y por su fama, movieron a muchos jóvenes y fueron símbolo incluso de la transgresión.

También, cabe recalcar que el lugar en donde se da esa opinión pública es importante para causar cierta reacción u otra. Landshut, citado por Habermas, menciona algunas tendencias o vertientes sentimentales que los lugares públicos involucran: “Landshut registra, por una parte, el hecho de que ‘en el lugar tradicionalmente destinado a la opinión pública [aparezca] la vaporosa inclinación sentimental’” (p. 262). Por ejemplo, se puede crear la unanimidad de una moda (tipo de ropa, peinado o accesorios) para acudir a un centro comercial, o también una tendencia política en una Asamblea o una Consulta Popular.

Por otro lado, se debe tomar en cuenta que es mucho más difícil sembrar las bases de la opinión pública en una sociedad con libertad de ideas. En otras palabras, según Habermas, “se comprende que sea mucho más difícil formar una opinión pública a partir del desierto de sentimientos, difusas opiniones y popularizados puntos de vista difundidos por las medios de comunicación de personas, que a partir de la polémica racional entre las grandes corrientes de opinión que pugnan entre sí en la sociedad civil” (p. 263). Por eso se busca la unificación de masas para que la publicidad se dé de mejor manera.

Muchos autores ponen en la misma línea a la opinión pública y el sistema político democrático. De esta manera, para que exista opinión pública, algunos afirman que se debería estar en el seno de una democracia. Habermas distingue un Estado democrático auténtico y del seudo democrático, en donde existe una manipulación, aunque según él, la mayoría de gobiernos lo tienen. Por ello nos dice Fernando Tuesta Soldevilla en su concepción sobre “Opinión Pública” (2008): “frente al reduccionismo positivista que se expresa en la asociación de la opinión pública con los sondeos, Habermas reivindica la opinión pública como el resultado de un diálogo racional y plural”.

Aparte de todo esto, hay una investigación de los líderes de opinión en donde se logra verificar que es lo que la mayoría quiere. Porque, claro está, que lo que es tomado como opinión pública no es lo que piensan todos, sino la gran mayoría. Habermas nos insiste que es “…charla sin mayor trascendencia, [pero que] es valiosa ya de por sí para los fines de la investigación. Los procesos de comunicación de los grupos están bajo la influencia de los medios de comunicación de masas, o bien directamente o bien, las más de las veces, a través de la mediación de los opinion leaders”. Esto quiere decir, que hay un control de parte de los que tienen el poder; la libertad de opiniones se consideraría solo como un mito.

Se debe considerar que el cuarto poder, es decir la prensa, tiene la mayoría del control de la información. Por eso mismo aquellos encargados de dichos medios pueden controlar la opinión pública, y al ser un soporte de influencia, las personas lo consideran como verdadero. Habermas también afirma que existe un grupo de personas individualistas cuya relación con los medios o líderes está basado en el raciocinio, como él la llama. Este grupo de personas “todavía intentan formarse literariamente su opinión –una opinión capaz de publicidad, pero realmente no pública” (p. 271).

Finalmente digamos, con Paul Lazarsfeld –citado por Habermas–, que “la opinión pública es el correlato de la dominación …algo que sólo existe políticamente en determinadas relaciones entre el dominio y el pueblo” (p. 267). Por lo tanto, según lo que dice Habermas en su libro, la opinión pública sí es un medio para la dominación e influencia de las masas. A partir de ella se forma una idea que poco a poco, o a veces de golpe, como algo normal y cotidiano para los individuos que subsisten en la sociedad.

Referencias

Habermas, J. (1981). Historia y crítica de la opinión pública: la transformación estructural de la vida pública. Barcelona: Gustavo Gili.

Tuesta Soldevilla, F. (2008). “Habermas y la opinión pública”. En Política, blog de Fernando Tuesta Soldevilla. http://blog.pucp.edu.pe/blog/fernandotuesta/2008/06/22/habermas-y-la-opinion-publica/

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *