home Lenguas hemisféricas, Volumen 2 - Número 4 [2.4-8] Nación, nacionalismo y novela | Daniela Calle

[2.4-8] Nación, nacionalismo y novela | Daniela Calle

El nacionalismo es parte de la historia de los seres humanos y su impostura ha ido progresando poco a poco. Aún no se ha encontrado una forma de definir conceptualmente al nacionalismo. Sin embargo, para entenderle se pueden analizar varios puntos que explican como este surgió. Entre ellos, hay que tomar en cuenta el concepto de nación, ya que es el eje más importante para entender este surgimiento. De igual manera, no hay que dejar de lado lo que dice Benedict Anderson, en su Comunidades imaginadas: reflexiones sobre el origen y difusión del nacionalismo (2007): “La idea de nación surgió cuando tres concepciones culturales fundamentales, todas ellas muy antiguas, perdieron su control axiomático sobre las mentes de los hombres” (p. 61). Estas tres concepciones fueron: la religión, el reino dinástico y la concepción de temporalidad; estos explicarán de mejor manera como el concepto de nacionalidad se fue formando.

Ernst Gellner en su libro Naciones y nacionalismo (1988) nos dice respecto a la nación: “Dos hombres son de la misma nación si comparten la misma cultura, entendiendo por cultura un sistema de ideas y signos, de asociaciones y de pautas de conducta y comunicación” (p. 20). Otra definición es de Anderson: “La nación, es una comunidad política imaginada inherentemente limitada y soberana” (p. 23). Partiendo desde estas definiciones, se puede entender a la nación como una unidad política espiritual que es exclusiva y autodeterminada por su lenguaje, idioma, ideología, entre otras. Se la define imaginada porque en una nación por más pequeña que sea, nunca se conocerán todos los miembros entre sí, sin embargo cada uno de ellos se imagina toda la comunidad, es decir, se siente parte de un todo. Es limitada, ya que todas las naciones tienen sus fronteras y están condicionadas. En este marco, el concepto de soberanía, hace referencia a que ahora el pueblo es el que toma la decisión y no solo una persona. Entonces, esta idea de nación está ligada al nacionalismo, ya que se lo entiende como la identidad, es decir, que existe congruencia entre la unidad nacional y la política. Por lo tanto, estas dos definiciones están completamente unidas y es por eso que la idea de nación es el eje fundamental para entender mejor la idea de nacionalismo.

La evolución de las concepciones de las comunidades crearon nuevas creencias y es por eso que surgieron nuevas ideas, tales como el nacionalismo. Una de las más importantes, fue la comunidad religiosa, que fue importante dada la armonía lingüística que empezó a existir entre todos los que lo profesaban. Es por esta razón que los profetas y creyentes compartían una misma ideología o cosmovisión. Esta creencia, unía a personas de distintas procedencias y las hacia ser parte de un todo. Sin embargo, esto no duró mucho, ya que empezaron exploraciones del pensamiento humano y surgieron nuevas lenguas, lo que hizo que esto ya no funcionara. Se podría decir que esto ayudó al auge del nacionalismo.

Otro punto importante para entender este surgimiento es el reino dinástico. Esta cuestión hace referencia a la única forma de gobierno que existía en ese entonces. El reino estaba definido como algo divino, el pueblo estaba liderado por un poder concentrado y organizado; eran súbditos leales. Este se propagaba de distintas formas y por distintas vías. Sin embargo, este reino fue decayendo poco a poco en el siglo XVIII por guerras y reformas que cambiaron esta ideología. Este cambio, tuvo mucho que ver con el nacionalismo, ya que al eliminar el poder concentrado se llega a la soberanía del pueblo.

La última de las concepciones de comunidades que ayudó a que se creara la idea del nacionalismo, fue la aprehensión del tiempo. En un comienzo estas eran uniones entre el cosmos y la historia. Con el tiempo se fue desarrollando la cultura de la simultaneidad y con esta nacieron dos elementos, dos medios muy importantes: el periódico y la novela. Estos comenzaron a ser populares porque la prensa empezó a desempeñar un proceso que ayudaba a la nación, ya que mostraba la dinámica cultural de esta. Así lo establece Anderson; para él la novela: “Es claramente un instrumento para la presentación de la simultaneidad en ‘tiempo homogéneo, vacío’, o un análisis complejo de la palabras ‘mientras tanto’” (p. 47). Haciendo referencia a lo que dice el autor, los medios de comunicación del siglo XVIII y XIX tenían una conexión con el sentimiento nacional, es decir, la literatura se constituyó en un influyente muy grande en la historia del nacionalismo. Es importante tomar en cuenta lo que dice el autor sobre el espacio-tiempo; esto quiere decir que las cosas pasan simultáneamente y todos se enteran de lo que pasó en otro lugar. Esto crea en las personas un sentido de pertenencia al lugar donde se encuentran, es decir a las comunidades imaginadas. ¿Qué pasa cuando la novela representa esta situación? Claramente la novela es el vehículo que hacía imaginar las conexiones, las rutas, las personas, las conflictividades y los ordenamientos que se estaban asentando en el territorio que estaba ocupando la nación. Anderson apunta:

“La idea de un organismo sociológico que se mueve periódicamente a través del tiempo homogéneo, vacío, es un ejemplo preciso de la idea de la nación, que se concibe también como una comunidad sólida que avanza sostenidamente de un lado a otro de la historia” (p. 48).

Su representación se muestra en diversas obras literarias. Es a través de personajes y clases sociales, de lugares conflictuados por la presencia de otros que amenazan la nacionalidad. La novela es, así, un mapa de ese organismo vivo de la nación: dentro de él, la comunidad imaginada se integra y segrega; se muestra como si fuera un cuerpo sólido frente a las problemáticas del vecindario. ¿Cómo se debe pensar entonces la construcción de la nación? Los medios de comunicación hacen creer a todos que somos unidos o unificados. Pero habría que decir que la idea de nación ahora se ve transformada con cada cambio histórico porque los seres humanos empezaron a descreer totalmente en las tres concepciones del mundo antes citadas. Eso hace que ya no podamos pensar en un concepto claro de nacionalismo, aunque sabemos que este parte del término nación.

Referencias

Anderson, B. (2007). Comunidades imaginadas: reflexiones sobre el origen y difusión del nacionalismo. (E. L. Suárez, Trad.) (4ta.). México, D.F.: Fondo de Cultura Económica.

Gellner, E. (1988). Naciones y nacionalismo. (J. Setó, Trad.). Madrid: Alianza.

 

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