home Hallazgos ¿Somos la Generación H? | Amílcar Machado, M.A.

¿Somos la Generación H? | Amílcar Machado, M.A.

Seguramente, cuando Stan Lee y Jack Kirby comenzaron a crear tantos de los superhéroes que hoy en día están en las carteleras de cine, lo hicieron con la expectativa de vender la cantidad suficiente de ejemplares necesarios para pagar las cuentas. Y mucho tiempo tuvieron que esperar, para ver a sus creaciones pegar el salto definitivo de las páginas de los comics a las pantallas de cine y TV.

Si nos detenemos un minuto y miramos hoy en día lo que sucede con los superhéroes en el cine, nos daremos cuenta que estamos viendo en primera persona cómo estos personajes, algunos ya de 60 años de edad, renacen y se convierten en novedad.

Hoy, cuando vemos los números de taquilla de cualquiera de las tantas películas de superhéroes que se estrenan al año, no nos sorprendemos. Ya nos acostumbramos a ver las salas llenas durante semanas, sin importar cual sea el encapuchado de turno.

Pero lo cierto, es que no siempre fue así.

Tres películas (*) de Superman, con Christopher Reeve dentro del traje de El hombre de acero, y el desembarco de Tim Burton para dirigir con éxito a Batman en dos ocasiones, fueron los únicos destellos de luz en una época muy oscura para los superhéroes en Hollywood.

Existen otras olvidables, y accidentalmente graciosas, versiones de muchos de los personajes que hoy triunfan en las salas. Como por ejemplo, la versión de 1990 de El Capitán América o la versión de 1994 de Los 4 Fantásticos.

Lo cierto es que son muchas las razones por las cuales estas películas fallaron y estigmatizaron al género proveniente de los comics, hasta ahora.

Por un lado, las adaptaciones de estos superhéroes al guion cinematográfico fallaron desde su concepción. No se puede escribir de la misma manera a un personaje en un comic y en una película.

Otra razón, tiene que ver con la adaptación artística del proyecto y la falta de visión de los estudios de cómo se debería ver uno de estos superhéroes, si fuera de carne y hueso. Con solo una mirada, nos damos cuenta que todos esos proyectos fallidos no pueden tomarse en serio. Solo hace falta ver el diseño de sus trajes, o la falta de entrenamiento en la panza del exitoso pero hilarante Batman de Adam West.

La tercera razón por la cual las películas de superhéroes estuvieron vetadas en los estudios, es simplemente, porque los poderes de estos fantásticos individuos estaban aún por encima de las posibilidades técnicas del cine y los resultados por intentar demostrarlos en su esplendor, eran al menos… cómicos.

Los años pasaron y como dice el dicho, la experiencia hace al maestro. Después de muchos fracasos en el género de superhéroes, los estudios lograron instaurar una industria a partir del comic, y año a año, van poniéndose más osados.

Los planes de lanzamiento de los grandes, Marvel y DC, se hacen públicos en grandes eventos, dándonos a saber cuáles son los títulos que vendrán en los próximos diez años. Y vemos cómo personajes, que fueron “secundarios” en las tramas de las revistas, tendrán su rol protagónico en el cine. Algo impensado solo diez años atrás.

Todo apunta a que la industria cinematográfica tiene pensado explotar este género por mucho más tiempo, ya que los récords en las ventas de entradas se rompen una y otra vez. Esta tendencia se agranda y comienza a verse también en la pantalla chica; es solo cuestión de ver el éxito alcanzado por series como Daredevil o Jessica Jones.

Vimos nacer y renacer al mismo personaje, y veremos nacer y renacer a muchos más.

Somos la generación de los héroes.

La generación H.

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(*) Christopher Reeve protagonizó a Superman en cuatro ocasiones. La 4ta. parte fue excluida a propósito por ser, claramente, la peor de la saga.

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