home Mecánica del asombro, Volumen 2 - Número 2 [2.2-1] ¿Y dónde está la esperanza? | Diego Alejandro Jaramillo. Ph.D.

[2.2-1] ¿Y dónde está la esperanza? | Diego Alejandro Jaramillo. Ph.D.

“Probablemente de todos nuestros sentimientos el único que no es verdaderamente nuestro es la esperanza. La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose”.

Julio Cortázar

¿Que si creo en la esperanza? ¡Qué pregunta! Cada latido de mi corazón lleva consigo la ilusión de algo mejor. Aún el dolor, el mismo que siente la vid cuando el viñador la poda para que dé mejores frutos, o el del acero al fuego lento, al rojo vivo, y luego martillado infinitas veces para aumentar su dureza.

Soy hombre y vivo de esperanza, el mayor acto de fe del ser humano, pero mi esperanza no es un adormecerse en el frío y el miedo, la paciencia lenta del cobarde o la resignación de la presa que ya se sabe muerta; la esperanza es una creencia firme en el horizonte, es un convencimiento profundo de que el sol está al otro lado del océano y que finalmente el sufrimiento es pasajero.

Y aun cuando alguien piense que soy un sentimental irremediable, creo firmemente en un mundo mejor, donde el símbolo de cada bandera es un abrazo y los contratos multilaterales se cierran con un beso; creo en un planeta de niños que ríen sin temores y después de la escuela encuentran el amor aguardando en la puerta de sus casas; creo en un mundo donde hombres y mujeres se miran a los ojos y se juran lealtad para siempre; creo en selvas donde el cordero es amamantado por la pantera porque perdió a su madre en la profundidad de los riscos y creo, sobre todo creo, en personas que tienen esperanza, porque la fabrican a punta de suspiros, a fuerza de melancolía, a zarpazos de nostalgia.

Creo en una vida eterna después de una muerte profunda, en esa Tierra Prometida que buscaron con anhelo mis antepasados, en esa luz después del túnel y en la mano tibia y generosa que me tiende el Padre, conocedor de mi cansancio infinito.

Creo en la lucha, en la fuerza de las ideas, en la tibieza del hogar, en la sonrisa de mis hijas y creo en mí, hecho de huesos y esperanza, hecho de sangre y abundancia, hecho de todo, de mundo, de tierra y agua.

Limpié el rostro de Cristo, cargué su cruz y después ayudé a crucificarlo. Lo tenté en el desierto y fui perdonado para siempre. ¿Y me preguntas por la esperanza? Yo soy la esperanza.

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